No necesito que me contestes, ya no es necesario que lo hagas. Sé que para tí estoy en la oscuridad, porque ahí no existo, porque sin luz nada existe. Lo peor, yo vivo en la oscuridad, no sólo la tuya: también la mía.
Gracias. Te necesito. Te extraño.
Tu vida es parte de la mía, y sé que aún cuando hoy he muerto para tí, también forme parte de la tuya. No sé hasta qué grado. Pero tú existes aquí, como un fantasma, como materia, como el reflejo de la luz, como algo que respira... porque respiras, aún muerto: respiras.
Tu corazón late, cada vez lo escucho más lejos de mí; pero cerca de alguien más.
Lejos de mí: LATE.

Gracias

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